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Closer Than We Think: un documental sobre el arte del ilustrador futurista Arthur Radebaugh




Closer Than We Judge (2017) es un documental de Brett Ryan Bonowicz acerca de la vida y el arte del ilustrador Arthur Radebaugh. Sus diseños de los años 60 acerca de cómo imaginaba que se integrafían las nuevas tecnologías en la cotidianeidad de nuestra vida futura se publicaron en viñetas dominicales del mismo título, «Más cerca de lo que creemos». El documental se puede alquilar o comprar en Vimeo, pero hace poco han puesto 30 minutos completos en YouTube para hacerse una figuring out de todo lo que cuenta y quienes aparecen en las entrevistas (completo son 85 minutos).

El formato que utiliza combina las ilustraciones de Radebaugh con entrevistas a diversos expertos de la talla de Syd Mead, además de historiadores y artistas. Se pueden ver en un museo las láminas originales de los diseños en blanco y negro –que luego se coloreaban en cuatricromía para los periódicos– y diversas opiniones sobre sus contenidos, que combinaban entretenimiento con educación.

Por lo que cuentan aunque todo el mundo coincide en que su arte technology genial hay diversidad de opiniones acerca de cuán acertadamente «predijo el futuro» con sus solutions. Sus diseños son límpidos, aunque hay quien cree que muestran un futuro submit-apocalíptico donde la sociedad se ha reseteado.

Closer Than We Think (C) Arthur Radebaugh

Closer Than We Judge es de la época de la Guerra Fría, y las viñetas se publicaron justo tras el lanzamiento del Sputnik, de modo que también muestran las tensiones y temores de entonces. Las autopistas futuristas, coches voladores y transportes alternativos eran una constante en sus viñetas, incluyendo aparatos nucleares y colosales desde el punto de vista de la ingeniería.

Se puede entender que muchos de sus diseños están presentes hoy en día, como los videoteléfonos o las pantallas gigantes de televisor, pero también debatir sobre si technology fácil o difícil acertar o si los detalles son correctos: tenemos prototipos de coches voladores, pero no tantos como se veían en sus ilustraciones; hay drones que entregan el correo pero no carteros con jetpacks y aunque queremos llegar a Marte todavía no hemos ido allí en persona.

En total parece un documental muy entretenido y adecuado para quienes les guste el retrofuturismo. Al principio explican que Radebaugh se consideraba –y «vendía»– a sí mismo se consideraba un imagineer, un término en inglés que luego popularizara Disney y que combina las palabras imaginación + ingeniería, algo así como imaginageniero. Desde luego una cosa que sí que hacían y siguen haciendo sus obras es precisamente eso: dejar volar nuestra imaginación.

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