Checkout
Cart: 0,00 - (0 items )

El petróleo como responsable directo de la emergencia climática




IMAGE: Lmbuga (CC BY SA)

La próxima salida a bolsa de alrededor de un 2% de Aramco, que permitiría a la compañía levantar unos cuarenta mil millones de dólares y valoraría la totalidad de la empresa en unos dos billones de dólares, la mayor salida a bolsa de la historia, pone de manifiesto todo lo que le queda al mundo para lograr la necesaria descarbonización de la economía, un requisito imperativo y main para plantearnos superar la emergencia climática que vivimos.

Se calcula que tan solo esa compañía es la responsable del 4.38% de todas las emisiones de dióxido de carbono y metano desde el año 1965. Veinte compañías, todas ellas petroleras, son directamente responsables de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero en toda la historia moderna, las verdaderas responsables del progresivo exterminio de la vida humana en el planeta.

Un artículo en The Guardian traza una línea temporal de cómo, a lo largo del último medio siglo, las empresas petroleras han entendido perfectamente las consecuencias de sus operaciones, y a pesar de ello, lo han negado persistentemente, han protagonizado campañas de desinformación a todos los niveles, y sobre todo, como bien afirma George Monbiot, consiguieron echar la culpa del problema a los usuarios y absolverse a sí mismas de toda responsabilidad. No creas absolutamente nada sobre los supuestos planes de la industria petrolera para invertir en su mejora: todo lo que pretenden es ganar tiempo y poder seguir extrayendo petróleo del suelo.

En la imagen de esta entrada, la refinería de petróleo de La Coruña, donde mi padre trabajó toda su vida profesional. Literalmente comí de ese lugar hasta los veintipocos años, por mucho que obviamente, ni fuese mi voluntad, ni supiese las cosas que ahora sé sobre esa industria. Hace alrededor de un año, esa misma compañía, la propietaria de esa refinería, me llamó para participar en un proceso de reflexión sobre transformación digital, y me vi obligado a decirles claramente que cuanto mejor le fuese a su compañía, peor nos iría a todos, y que la mejor transformación que podría experimentar sería su cierre, su desaparición. Y realmente es lo que pienso: la industria del petróleo es la major responsable de la disaster medioambiental, y cuanto antes logremos darnos cuenta de la radical importancia que tiene acabar con ella y con todo lo que representa, antes podremos empezar a pensar en construir un sistema genuinamente viable, en lugar de uno que nos aboque a la catástrofe medioambiental.

Las emisiones provocadas por la quema de hidrocarburos son el problema más importante al que nos enfrentamos, por mucho que algunos pretendan tozudamente seguir negándolo y por muchos importantes intereses económicos que sigan financiando el movimiento negacionista. Mira bien con qué colaboras cuando niegas el cambio climático, cuando te crees y utilizas en tus argumentaciones todas esas estupideces y basura sobre manchas solares, sobre supuestos efectos geológicos imparables, sobre coches eléctricos que supuestamente contaminan más que los diesel, o sobre el catastrofismo del «no podemos hacer nada». Si eres negacionista, ya sabes con qué estás colaborando.

Acabar con la industria del petróleo es una de las tareas más importantes y fundamentales con las que podemos colaborar como personas. Descarbonizar nuestras actividades todo lo que podamos, evitar en la medida de lo posible el consumo de hidrocarburos, no invertir en ellas, no financiarlas, situarlas como lo que realmente son: el cáncer del planeta. Políticas de descarbonización agresivas planteadas no para dentro de veinte o treinta años, sino ahora, cuando aún pueden significar una diferencia, y cuando el mercado nos demuestra cada día más que las energías renovables no solo son buenas para el planeta, sino que son, además, un muy buen negocio. En crear una conciencia clara en torno a ese tema, en promover la descarbonización como el cambio tecnológico más importante en la historia, es donde nos jugamos, en gran medida, el futuro de la humanidad.





Write a Reply or Comment:

Back to top