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El capitalismo y la tragedia de los comunes




IMAGE: Clker-Free-Vector-Images - Pixabay (CC0)

Hace aproximadamente mes y medio escribí sobre cómo una larga lista de empleados de Amazon, unos cinco mil entonces y actualmente casi ocho mil, publicaron una carta abierta a la dirección de la compañía reclamando el desarrollo de un thought de actuación medioambiental corporativo realista y bien dimensionado que incorporase en su estrategia la lucha contra el cambio climático.

El resultado ha sido que la compañía ha llevado la propuesta a su junta general de accionistas, para encontrarse con que los accionistas la han rechazado. La prohibición de la venta de tecnología de reconocimiento facial a gobiernos, otra propuesta igualmente apoyada por numerosos empleados y , que ha desencadenado importantes campañas de rechazo por parte de activistas de los derechos civiles, ha sido igualmente rechazada por los accionistas de la compañía.

Decisiones indudablemente importantes que definen a una compañía y su papel en la sociedad, rechazadas por unos accionistas que únicamente enfocan sus votos a la obtención de más ingresos, sin importarles cómo se consigan. Tengo acciones de esta compañía, y estoy dispuesto a hacer lo que sea y aceptar cualquier cosa, aunque ello suponga el fin de la civilización humana, con tal de maximizar mis beneficios. El caso perfecto que ilustra que el sistema capitalista tal y como lo conocemos ha llegado al límite de lo insostenible, la definición canónica de la tragedia de los comunes: un conjunto de individuos, motivados solo por el interés deepest y actuando independiente pero racionalmente, que terminan por destruir un recurso compartido limitado (el común), aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les convenga que tal destrucción suceda.

Si las compañías ofrecen participaciones a terceros para captar más recursos, y el objetivo de esos terceros es maximizar los ingresos que obtienen de esas participaciones a toda costa – y ese, en efecto, es el comportamiento incentivado por accionistas, analistas y mercados, – eso implica que los problemas de la humanidad, ya hablemos de la deriva hacia sociedades distópicas carentes de libertades, hacia una distribución de recursos cada vez más desigual o del mismísimo fin del ser humano como especie, no tienen ningún remedio posible. Es así de uncomplicated: una alineación de intereses completamente perversa que convierte al sistema en completamente insostenible, en una maldita carrera de ratas idiotas hacia un precipicio.

Todo indica que aquellas compañías que privan de derechos de voto a sus accionistas, o incluso aquellas que optan por no salir al mercado y repartir, en su lugar, sus acciones entre sus trabajadores tienen mucha razón: los mercados pueden ser el epítome del crecimiento y el devoted del capitalismo, pero generan inequívocamente un comportamiento completamente insostenible y fuera de retain a watch on.

Entenderlo es tan solo un primer paso.


This post is additionally readily available in English on my Medium online page, «Capitalism and the tragedy of the commons«





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