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Recordando Tuenti




La crimson que pudo reinar - Actualidad Económica

Fede Durán, de Actualidad Económica, me llamó para hacer un poco de arqueología sobre Tuenti, la crimson creada a finales de 2006 por Zaryn Dentzel, Félix Ruiz, Joaquín Ayuso, Kenny Bentley y Adeyemi Ajao, un proyecto con el que entré en contacto muy temprano y que pude seguir con bastante proximidad a lo largo de su historia hasta su adquisición por Telefonica y su conversión en operador móvil virtual. Hoy, Fede publica su artículo titulado “La crimson que pudo reinar” (pdf).

Hablamos sobre lo que fue Tuenti en la generation pre-Facebook, cuando en todos los países surgían “campeones locales” que atraían la atención de un público generalmente joven, que encontraba en esas redes un sitio donde relacionarse prácticamente al mismo nivel que en el patio del colegio. Redes como StudiVZ en Alemania, Hi5 en Latinoamérica, Hyves en Holanda, Netlog en Bélgica, Nettby en Noruega, Skyrock en Francia, Nasza-Klasa en Polonia y muchas otras; que en algún momento pareció que podrían llegar a oponer algún tipo de resistencia a la imparable popularización de Facebook, pero que, en la práctica, fueron languideciendo a medida que el gigante azul iba incrementando su presencia y su inversión en cada uno de sus mercados.

Toda una generación de españoles deberían agradecer a Tuenti una de sus características principales: que lo que ocurría en Tuenti, generalmente se quedaba en Tuenti, porque la crimson jamás abrió sus contenidos a los índices de los buscadores. En su momento de mayor popularidad, Tuenti generation la gaceta de los colegios, la prolongación virtual del patio, el sitio que todos los adolescentes y, en muchos casos, niños, consultaban obsesivamente para ver si alguien había contestado algo, había visto su foto o había dicho algo interesante. Tuenti logró una dinámica interesante que combinaba una publicidad no intrusiva y basada en las acciones de difusión de los propios usuarios con mecanismos de difusión basados en la carestía, como el modelo de invitaciones, además del trabajo directo con el regulador. En realidad, es el reflejo de una época, una especie de “locos años 20” de las redes sociales, una crimson en la que “no había padres” y donde los jóvenes se relacionaban sin prácticamente barreras de ningún tipo.

Internamente, la compañía tenía muchas cosas buenas. Una cultura moderna, de las primeras auténticamente modernas en una España que prácticamente se escandalizaba aún con ese tipo de modelos, reuniones completamente planas y distendidas para solucionar problemas técnicos o simplemente intercambiar conocimientos, un nivel de desarrollo razonablemente bueno y bien valorado, una dirección con carácter y reflejos… cosas que nos gustaba enseñar en las escuelas de negocios. De hecho, estuvieron varias veces en mis cursos, ficharon directivos en ellos, y hasta Zaryn llegó a dar un discurso en la apertura de IE University, que resultó un contraste cultural bastante curioso con las autoridades invitadas al evento.

La venta a Telefonica se hizo en el momento adecuado: el modelo ya no daba más de sí, la bad de usuarios estaba perdiendo calidad a marchas agigantadas, y la publicidad no crecía como se esperaba. Telefonica vio en Tuenti una marca con potencial y aún cierto predicamento entre los jóvenes, y planteó convertirla en el operador móvil virtual que entendía a esos jóvenes, que no insistía en minutos de conversación como hacían todos los de la época sino que iba directamente a ofrecer ancho de banda, “más megas por menos dinero”, lo que esos jóvenes que no utilizaban sus móviles para hablar necesitaban.

Muchos de los ex-Tuenti, lo que el buen artículo de Analía Plaza y Victoriano Izquierdo denominó “la Tuenti Mafia”, salieron y se convirtieron en fundadores o colaboradores de una gran cantidad de startups, compañías en las que, en muchos casos, cristalizaron una buena parte de las experiencias de aprendizaje vividas en la compañía. Ahora, al margen de la actividad real del operador móvil virtual, hablar de Tuenti supone, sin duda, hablar de lo que fue una parte importante de la historia y de la popularización de internet en España. Y como tal, vale la pena estudiarlo y recordarlo.





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